Agosto 23, 2007
Cuando oímos hablar del calentamiento global, por lo general lo percibimos ya sea como una fantasía de los grupos ecologistas radicales, o como un problema real, pero ubicado en un futuro demasiado lejano como para afectarnos. Ambas percepciones son falsas: el calentamiento global es un problema que nos afecta a todos, y está sucediendo, hoy.
Cuando oímos hablar del calentamiento global, por lo general lo percibimos ya sea como una fantasía de los grupos ecologistas radicales, o como un problema real, pero ubicado en un futuro demasiado lejano como para afectarnos. Ambas percepciones son falsas: el calentamiento global es un problema que nos afecta a todos, y está sucediendo, hoy.

Debería bastarnos con salir a la calle o ver las noticias, para darnos cuenta del aumento de la temperatura, de los ciclos de lluvia cada vez más irregulares, o del enorme aumento de desastres como tormentas, huracanes, sequías y hambrunas que afectan sobre todo a los grupos y regiones más pobres.
El informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (un equipo de 2000 científicos), publicado este año, afirma que el calentamiento global es ocasionado principalmente por los gases de efecto invernadero, y que los mayores aumentos en la emisión de dichos gases en los últimos 30 años, correspondieron a la generación de energía a gran escala (145%), el transporte (120%), la industria (65%), la deforestación por agricultura a gran escala y otros cambios en el uso de la tierra (40%).
El informe del economista Nicholas Stern para el gobierno británico, publicado en el 2006, también afirma que el calentamiento global se debe sobre todo a la emisión de gases de efecto invernadero, y señala que el mismo conlleva costos no asumidos por los principales emisores (es decir, los países industrializados), por lo cual no duda en definirlo como “el mayor fracaso del mercado jamás visto”.
Según Stern, los efectos negativos del calentamiento global (hambre, escasez de agua e inundaciones costeras) se centrarán sobre todo en los países pobres, es decir los que menos gases de efecto invernadero producen -por ejemplo, América Latina emite el 3%-mientras los países industrializados, responsables del 60% de las emisiones, se niegan a tomar acciones al respecto. Irónicamente, para los países industrializados de clima frío, el calentamiento global significará, durante el siglo XXI, “mayores rendimientos en agricultura, menor mortalidad por frío, menores necesidades de calefacción, y aumento potencial del turismo”.
Pese a que la reconstrucción de datos climáticos de los últimos mil años realizada por el Panel sobre Cambio Climático, que demostró que el ritmo e intensidad del calentamiento global durante el siglo XX (en especial en los últimos 30 años) fue mayor que en todo el milenio anterior, el gobierno de George Bush ha negado en repetidas ocasiones la relación entre contaminación industrial y calentamiento global, y anunció recientemente la formación de un equipo de investigadores para refutar el informe del Panel Intergubernamental, y demostrar que todo se debe a “causas naturales”.Por su parte, los países pobres se han plegado totalmente a las políticas económicas impulsadas por los países desarrollados y los organismos financieros internacionales, las cuales sólo implican más pobreza y exclusión, más deforestación, más contaminación del aire y el agua, más destrucción de montañas y valles por la extracción minera y petrolera, desvío de ríos para generación hidroeléctrica y riego a gran escala, producción de biocombustibles y otras acciones que no pueden sino agravar el mencionado fenómeno.Si bien es cierto que el calentamiento global ha incidido directamente en el aumento de la intensidad y frecuencia de tormentas, huracanes, deslaves, inundaciones, sequías y hambrunas, seguir pensando en estos fenómenos como “desastres naturales” nos hace perder de vista el hecho de que siempre los más afectados son los más pobres. La vulnerabilidad ante los desastres es socialmente construida, no tiene que ver con causas naturales sino con la exclusión, la explotación y otros factores históricos. Del mismo modo, el calentamiento global no es natural, es un fenómeno provocado por el tipo de relaciones sociales y socio ambientales propias de la industralización desde sus orígenes.
Artículo basado en: Web
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